Odiame
si querés,
paseate desnuda de alma
por el lugar, dejando
que el sol te haga sombra.
Porque odiar en lo nuestro
es un eco indefinido;
si querés, o presentís,
o seguís mirándome con esos ojos
vírgenes.
No importa el odio: me quedo,
aún echado
puedo morir mil veces acá.
Emiliano Dillon
viernes, 4 de mayo de 2007
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