viernes, 4 de mayo de 2007

Sombras que nunca se van

Odiame
si querés,
paseate desnuda de alma
por el lugar, dejando
que el sol te haga sombra.
Porque odiar en lo nuestro
es un eco indefinido;
si querés, o presentís,
o seguís mirándome con esos ojos
vírgenes.
No importa el odio: me quedo,
aún echado
puedo morir mil veces acá.

Emiliano Dillon

No hay comentarios: