Qué importa si las ideas no fluyen. Qué mas da, si acaso vienen y van. Mi pluma dispara tinta, pero nunca mata. Sólo desvive. Por locas, claras, sutiles (en su arte de ser mujer), mujeres. Los dedos no cesan ni descansan. Desprenden garfios inexplicables y tal vez hermosos (como ella, tal vez así de hermosos) ¿Cuántas lagrimas costará el final? Las sonrisas que dispara valen más. Ojalá me mate (a la hora de ser muerto) con esas.
Jo champa
jueves, 5 de julio de 2007
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